Para muchos el aburrimiento es lo contrario a la diversión; y la diversión es distracción, olvido. Para mi, en cambio, el aburrimiento no es lo contrario a la diversión; en más de un aspecto se parece a la diversión en la medida en que también produce distracción y olvido, aunque este acabe adquiriendo un carcacter muy particular. Para mí, el aburrimiento es precisamente una especie de insuficiencia o de inadaptación, o de pobreza de la realidad...El sentimiento de aburrimiento nace del absurdo de una realidad que, como he dicho, es insuficiente, es decir, es capaz de persuadirme ante la propia existencia efectiva.
Moravia, 1960.
miércoles, 27 de junio de 2007
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